No es habitual que el recurso de unas asociaciones de empresas de autobuses frene un contrato de casi mil millones. Es lo que ha pasado con el concurso de Renfe para contratar los autobuses que sustituyen a los trenes cuando hay obras o incidencias. La historia es útil para cualquier pyme, porque gira en torno a dos cosas que deciden quién puede presentarse a una licitación: los lotes y la solvencia.
Qué licitaba Renfe
Renfe sacó un acuerdo marco para su servicio alternativo por carretera con un valor estimado de 923,3 millones de euros, según la nota de las patronales recurrentes que recogió Somos Movilidad. El modelo pasaba por crear una sociedad con un socio privado.
Según publicó El Debate en abril, el pliego pedía, entre otras cosas:
- una flota propia de 500 autobuses (300 si se iba en unión temporal de empresas);
- una cifra de negocio de más de 75 millones de euros y haber hecho contratos parecidos por al menos 35 millones;
- una duración de diez años, prorrogable cinco más.
Y todo iba en un lote único para toda España, algo en lo que coinciden las dos partes.
Las patronales del sector calculan que hay unas 2.700 empresas de autobuses en España y que, con esas condiciones, solo una decena podía presentarse.
Qué ha decidido el tribunal
Las asociaciones Anetra, Fenadismer y Direbús recurrieron ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC), el órgano que resuelve los recursos contra los contratos del Estado.
- Abril de 2026. El tribunal suspendió la licitación de forma cautelar mientras estudiaba el caso.
- Julio de 2026. Con la resolución 1239/2026, notificada a las partes el 24 de julio, estimó los recursos de Anetra y Fenadismer, anuló las cláusulas impugnadas y obligó a retrotraer el procedimiento, es decir, a rehacerlo desde el pliego.
A principios de octubre, la resolución todavía no aparecía en el boletín del tribunal, y las dos partes la cuentan de forma distinta:
- Las patronales dicen que el tribunal les dio la razón en todos sus motivos: el lote único nacional, la solvencia desproporcionada, las trabas a las uniones temporales de empresas, la duración y la falta de justificación del modelo, entre otros.
- Renfe sostiene que el tribunal avaló el modelo de servicio y su legalidad, pero le obliga a revisar el lote único, la solvencia, el número mínimo de vehículos y la duración. Anunció que volvería a licitar tras el verano.
En lo que coinciden las dos versiones es en lo que más importa a una pyme: el lote único y la solvencia exigida no se sostienen tal como estaban.
Lo que viene: un concurso por zonas
A finales de septiembre, el nuevo pliego aún no se había publicado. Según Autónomos y Emprendedor, que cita a la compañía, Renfe prepara un contrato con varios lotes territoriales y estudia algún incentivo para quien cubra más de una zona. Habrá que ver el número de lotes, el importe y la solvencia cuando se publique.
Por qué importa más allá de los autobuses
Los lotes son la puerta de entrada de las pymes
En la contratación pública española, la regla general es dividir los contratos en lotes cuando su objeto lo permite, y no hacerlo exige justificarlo (artículo 99.3 de la Ley de Contratos). La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia lo recordó en marzo, en un informe sobre los pliegos de las concesiones estatales de autobús: recomendó desagregar los concursos en lotes y que las concesiones no duren diez años por defecto.
En la práctica, los lotes se usan poco en los contratos grandes. Entre las licitaciones abiertas el 1 de octubre que recogemos, solo el 12,5 % de las obras de más de 2 millones estaba dividido en lotes; en servicios y suministros de ese tamaño, en torno al 40 %.
La solvencia tiene que ser proporcionada
La solvencia es lo que demuestra que puedes cumplir el contrato: facturación, experiencia, medios. En los contratos de las administraciones, la Ley de Contratos pone techo a lo que se puede pedir en facturación: en general, como mucho una vez y media el valor estimado del contrato (artículo 87). Y lo que se exija tiene que guardar relación con el contrato. Si un pliego pide algo desproporcionado, se puede recurrir.
Recurrir funciona, pero hay que hacerlo a tiempo
Los recursos ante el TACRC no paran de crecer: 2.226 en 2025, 400 más que el año anterior, según el real decreto de julio que le ha dado una vocalía más para poder resolverlos antes. El caso Renfe muestra para qué sirven: un recurso contra un pliego puede cambiar quién puede competir.
Ojo a un detalle: en general no se admite el recurso contra los pliegos si ya has presentado oferta a esa licitación. Si un pliego te deja fuera, hay que recurrir antes de presentarte, y en los 15 días hábiles siguientes a su publicación.
Qué puedes hacer tú
- Lee primero la solvencia y los lotes. Antes de estudiar el precio, comprueba si puedes presentarte: qué facturación y qué experiencia te piden y si el contrato está dividido.
- Si no llegas, mira otras vías. Una unión temporal con otras empresas, apoyarte en la solvencia de otra entidad o subcontratar con el adjudicatario pueden abrirte la puerta. Lo explicamos en la guía de solvencia económica y técnica.
- Si el pliego es desproporcionado, habla con tu asociación. En el caso Renfe recurrieron patronales, no empresas sueltas. Así se reparte el coste y el recurso suele tener más peso.
- Vigila el nuevo concurso. Si tienes una empresa de autobuses, sigue las licitaciones de transporte para no perderte el nuevo pliego por zonas.